Sin control
Sin control
Espera lo mejor, preparate para lo peor

jueves, octubre 02, 2003


Bueno, finalmente parece que tengo unos minutos para hacer un pequeño resumen del viaje.

El lunes 22 madrugamos, llegó Vitalia, y Lluís tuvo que tirarme del brazo para que nos fuéramos, ya que cada vez que salía por la puerta, se me ocurrían miles de cosas que recordarle. Me entró un poco el agobio de que en casa no podrían pasar sin mi, jeje, ilusa! Llegamos al aeropuerto, y pillamos un vuelo por los pelos. Al llegar a Londres, cogimos el metro hasta la casa del amigo de Lluís, y dejamos las maletas (ni las deshicimos ni nada, directos al centro, jeje). Volvimos a coger el metro y nos fuimos a Picadilly. Estuvimos paseando tranquilamente por el Soho, y comimos en el Rainforest Café, uno de los restaurantes de comida rápida preferidos de Lluís, porque le recuerda a Orlando*. Por cierto, nos tomamos un postre que era la bomba, una de las cosas más ricas que he probado en siglos (he intentado encontrarlo en su página web, pero no tienen listados los postres).

Después de comer, más paseito agradable por Covent Garden. Luego se nos puso a llover a lo bestia, y tuvimos que refugiarnos en una tienda Gap, de la que salí la mar de bien provista, jeje. La lluvia siguió un buen rato, así que dimos vueltas por la zona de Trocadero. Cuando escampó, ya era muy tarde para ir a visitar nada, así que como estábamos cansados, nos fuimos a casita, y probamos el "fish & chips" del barrio, que estaba delicioso.

El martes aprovechamos para hacer un tour de la ciudad en los autobuses de dos pisos del "Original Tour". Justo ese día tuvo que hacer un frío de narices... pero lo pasamos muy bien, porque junto con la entrada del tour, iba incluido una vuelta en barco por el Támesis. Aprovechamos para visitar el primer Hard Rock Café del mundo y Harrod's y luego dimos un paseito andando por Knightsbridge y Chelsea hasta llegar a King's Road, dónde cenamos en un Benihana (divertidísimo! nos acordamos muchísimo de unos amigos con los que habíamos estado allí la última vez, descubriéndonos el sitio).

El miércoles empezamos visitando la Torre de Londres, y el puente de la Torre. Aprovechamos para echarle una ojeada al loco ese que quiere pasar cuarenta y cuatro días colgado de una jaula transparente.

Luego nos fuimos paseando tranquilamente por la City, hasta llegar a St. Paul's. Allí, subimos hasta la parte más alta de la cúpula** (esto es una manía personal de Lluís: ciudad a la que vamos, cúpula a la que subimos). Luego cruzamos por el Millennium Bridge, que es una pasarela peatonal, hasta el Tate Modern, y nos pasamos toda la tarde visitándolo. Cuando nos cansamos (porque evidentemente, no llegamos a visitarlo todo), conseguí convencer a Lluís para que nos acercáramos a hacer unas compritas a Urban Outfitters (tengo un chico que es una joya!). Aunque al final lo único que compré fueron unas estrellitas para la ventana de Jan, porque no encontré esta cortina de ducha.

El jueves fuimos al Museo de la Ciencia, dónde lo pasamos muy bien (pero no tan bien como en el de París). El resto del día lo dedicamos a pasear, hacer compras (por cierto, en Hamley's, nos encontramos a Kate Moss, Lluís estaba emocionado). Por la tarde estuvimos por la zona de Cambridge Circus y los teatros, y el ambiente era alucinante. Nos tomamos una cervecita en un pub, y cenamos en un italiano muy gracioso. Mi lasaña, buenísima, la pizza de Lluís, no tanto. Ah! Y se me ha olvidado decir que antes fui a una peluquería de lo más extravagante en el Soho.

El viernes lo dedicamos a ir de mercadillos: Primero a Camden Lock Market, que nos encantó, y donde pasamos casi todo el día, y luego a Portobello, que vaya, podemos decir que hemos visto, y seguramente no volveremos. Al mercadillo de Camden si! Además, descubrimos que se puede ir en barquito desde allí al zoo de Londres, que está en Regent's Park. Fijo que la primera vez que vayamos con Jan, lo hacemos.

A estas alturas de viaje, estábamos derrotados, así que decidimos volver el sábado. En resumen: un viaje genial, nos ha servido para desconectarnos de nuestro papel de padres (a pesar de que llamábamos dos veces al día a casa para saber como iba la cosa) y descansar un poco, que nos lo merecíamos. Ahora a esperar a las vacaciones de noviembre...


* Este viaje en realidad tendría que haber sido a Orlando, pero yo le convencí para quedarnos más cerquita en nuestra primera incursión sin Jan.

** 530 escalones hasta la Golden Gallery, tal como podeis comprobar aquí